Lo que revelan los rayos X en las obras de arte famosas

La historia del arte atraviesa una revolución científica gracias a la reflectografía infrarroja, la radiografía digital y la fluorescencia de rayos X. Estas herramientas permiten a los expertos ver a través de las capas de pintura sin dañar las obras, sacando a la luz bocetos borrados y cambios de composición ocultos durante siglos, de acuerdo con el Centro de Investigación y Restauración de los Museos de Francia (C2RMF) y el Laboratorio AGLAE del Museo del Louvre.

Bajo las capas de El viejo guitarrista ciego (1903), de Pablo Picasso, los análisis radiográficos del Art Institute of Chicago revelaron la silueta de una mujer joven, lo que confirma que el pintor reutilizaba sus lienzos por falta de recursos en sus primeros años en París.

Asimismo, el investigador Pascal Cotte demostró mediante tecnología de amplificación de luz que Leonardo da Vinci modificó La Dama del armiño (1489–1490) en tres etapas: primero pintó a la joven sin animal, luego añadió una pequeña comadreja y finalmente plasmo el famoso armiño blanco.

La tecnología también permite revertir alteraciones hechas por terceros. Según la Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde, los rayos X detectaron un Cupido oculto tras la pared en Mujer leyendo una carta junto a una ventana (1657), de Johannes Vermeer. Al comprobarse que fue cubierto décadas después de la muerte del autor, el museo restauró la imagen original.

Investigaciones del equipo de S. Van der Snickt y J. Dik (publicadas por ACS Publications) aplicaron radiación de sincrotrón al cuadro Parche de hierba (1887), de Vincent van Gogh, descubriendo el rostro de una campesina oculto tras el follaje. Así, la ciencia moderna se consolida como la clave para descifrar la memoria íntima del arte mundial.

Con estos hallazgos, la ciencia no solo preserva el patrimonio de la humanidad, sino que reescribe la historia de la pintura.

Escribe REDACCIÓN REVISTA ETIQUETA