La iniciativa liderada por el IVIC transforma desechos marinos del oriente del país en insumos de construcción, combinando bioconchas, plásticos reciclados y tecnología de irradiación gamma.
Un equipo de científicos venezolanos impulsa una propuesta de innovación ecológica orientada a transformar las conchas de ostras marinas en ecomateriales de alto rendimiento para el sector de la construcción. El proyecto busca responder de manera sostenible a la acumulación de desechos biológicos en las costas del oriente del país, convirtiendo un pasivo ambiental en un recurso de valor estratégico.
La investigación está liderada por expertos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), adscritos al Laboratorio de Polímeros del Centro de Química «Dr. Gabriel Chuchani», en alianza con Pegamma, la planta de esterilización por irradiación más moderna de Latinoamérica. El desarrollo cuenta además con el respaldo de la Universidad de Oriente (UDO) y del Centro Nacional de Investigación de Pesca y Acuicultura (CENIPA).

Al aprovechar el carbonato de calcio de los moluscos para sustituir el cemento tradicional, la iniciativa se alinea con las tendencias internacionales de la bioarquitectura y la economía azul.
Protección ambiental y diferenciación tecnológica
En el ámbito ambiental, el proyecto aporta soluciones concretas:
Protección terrestre: Evita la degradación de suelos y dunas al frenar la generación de lixiviados y plagas.
Preservación marina: Previene la alteración de fondos arenosos y protege el hábitat de especies autóctonas.

A diferencia de iniciativas europeas o asiáticas centradas solo en el residuo del molusco, la propuesta venezolana integra un factor diferenciador clave, combina las conchas con plásticos reciclados y aplica irradiación gamma para estabilizar y esterilizar el material, posicionando esta innovación como un referente pionero en la región.
El avance científico fue presentado durante la Reunión Regional RLA1024 del Proyecto ARCAL CXCVII (197), evento organizado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina.
Escribe REDACCIÓN REVISTA ETIQUETA







































