Escribe FRINÉ SÁNCHEZ BRANDT
La Organización Mundial de la Salud ha anunciado a través de un informe práctico que el arte genera paz mental. Según la estadística levantada se demuestra que la participación en actividades artísticas aumenta la autoestima, la autoaceptación y la confianza en uno mismo, lo que ayuda a proteger contra los trastornos mentales.
Revisando algunas obras históricas para indagar si alguno de los artistas más reconocidos utilizó el arte para buscar paz y al mismo tiempo creatividad, consigo dos que fueron creadas en plena crisis existencial de sus autores. Me refiero a Vincent van Gogh, quien pintó “La noche estrellada -1889” durante su internamiento voluntario en el sanatorio de Saint-Paul-de-Mausole en Francia. Tras severas crisis mentales (incluyendo el incidente de su oreja), Van Gogh utilizó la pintura como su «pararrayos», logrando plasmar su angustia y su peculiar visión del cielo nocturno a través de trazos turbulentos.
Otro prominente artista es Francisco de Goya quien produjo pinturas negras en el aislamiento y la sordera de su última etapa, mientras lidiaba con graves problemas de salud física y mental. Obras como Saturno devorando a un hijo reflejan una visión oscura y desgarradora de la psique humana.

Al volver al informe realizado por la oficina regional para Europa de la OMS publicado en 2019 y en el que se analizan los resultados de más de 3000 estudios, encontramos que las artes desempeñan un papel importante en la prevención de problemas de salud, la promoción de la salud como un todo humano y la gestión y el tratamiento de enfermedades a lo largo de la vida.


De acuerdo con la explicación del informe, el arte ayuda a desenvolverse emocionalmente en situaciones de emergencia y acontecimientos desafiantes y mejora la capacidad de resolución de conflictos mediante el desarrollo de habilidades cognitivas, emocionales y sociales.







































