Ubicada en el mar Caribe a solo 8 km al sur de Margarita, la Isla de Coche es una joya de 55 km² que conforma el Municipio Villalba del Estado Nueva Esparta. Su nombre proviene del término indígena guaiquerí coche, que significa venado, en referencia a la fauna que abundaba antes de la llegada de los conquistadores, y donde hoy los conejos silvestres aún recorren su geografía.
Este destino destaca por sus vientos alisios constantes (de 20 a 30 nudos) y aguas calmadas, convirtiendo a Playa La Punta en un escenario de nivel internacional para el kitesurf y windsurf, según el Professional Kiteboard Riders Association (PKRA). A esta oferta deportiva se suman opciones de entretenimiento acuático como motos de agua, snorkel, buceo y paseos en bananas o donas inflables.


Su paisaje combina arenas blancas, acantilados de arcilla roja y sectores como las bahías de El Coco y El Saco, refugios de aves marinas. De acuerdo con la Corporación de Turismo del Estado Nueva Esparta (Corpotur), en temporadas altas la ocupación hotelera supera el 80%, impulsada por visitantes nacionales y un creciente flujo de viajeros rusos, polacos, chinos y colombianos.
Tesoros bajo el mar

En abril de 1815, la isla presenció el hundimiento del San Pedro de Alcántara, buque insignia del militar español Pablo Morillo. Según relata Tomás Pérez Tenreiro, en Los sucesos del San Pedro de Alcántara, una explosión accidental destruyó la nave que transportaba más de mil hombres, 64 cañones y el tesoro de la expedición realista.
Décadas después, en 1874, el gobierno de Antonio Guzmán Blanco construyó la Administración de Salinas para fiscalizar el comercio salinero, cuyas estructuras de mampostería aún se conservan en la costa.

Ya sea para desafiar el viento sobre la tabla, contemplar sus atardeceres o descubrir las leyendas bajo sus aguas, Coche ofrece una desconexión total donde el tiempo parece detenerse.
Escribe REDACCIÓN REVISTA ETIQUETA








































