Roger Federer: de rebelde tenista a reconocido empresario

Este trabajo es una síntesis periodística elaborada mediante la revisión de entrevistas y reportajes sobre el atleta.

Roger Federer nació el 8 de agosto de 1981 en Basilea, Suiza. Hijo de Robert Federer y de la sudafricana Lynette Durand. Creció en Münchenstein junto a su hermana mayor, Diana.

Durante su infancia practicó fútbol, bádminton, baloncesto y esquí. Sin embargo, a los ocho años decidió ingresar al club local de tenis de Basel. En esa etapa admiraba a Boris Becker (extenista alemán ganador de seis torneos de Grand Slam) y a Stefan Edberg (en la década de 1990 llegó a ser número 1 del ranking ATP), de quienes adoptó el estilo ofensivo de saque y red.

Entre los 12 y 13 años sirvió como recogepelotas en el torneo de su ciudad natal, el Swiss Indoors Basel, donde observaba de cerca a los profesionales que aspiraba a superar. A los 14 tomó la decisión de dejar su hogar para internarse en el centro de alto rendimiento de la Federación Suiza de Tenis en Ecublens, cerca de Lausana. Fue una etapa dura en la que debió superar la nostalgia y la barrera del idioma en un entorno francófono.

Federer abandonó los estudios a los 16 años para dedicarse por completo al deporte. “Nunca me gustó mucho el colegio”, reconocería tiempo después. Escuchaba heavy metal antes de competir, jugaba PlayStation y conservaba un afiche de Pamela Anderson en su cuarto mientras miraba la serie Baywatch.

A los 17 años, con el pelo teñido de rubio platinado y una melena larga, mostraba una gran técnica, pero también un temperamento difícil de controlar. En diciembre de 1998 cerró su etapa juvenil como número uno del mundo tras ganar el Orange Bowl frente al argentino Guillermo Coria. Sin embargo, su salto al circuito profesional reveló su mayor debilidad. ¡No sabía perder!

Sus primeros entrenadores recuerdan que Roger era un talento indisciplinado. Peter Lundgren no dudaba en llamarlo “perezoso”, mientras que su preparador físico, Paul Dorochenko, confesó que debía ir a buscarlo a la habitación para obligarlo a entrenar porque prefería quedarse haciendo bromas o cantando. En la cancha el escenario no era distinto: lloraba tras fallar tiros, insultaba y destrozaba raquetas.

Su punto de quiebre ocurrió en el Torneo de Hamburgo en 2001. A sus 18 años y ubicado ya en el puesto 18 del ranking, cayó derrotado ante el zurdo argentino Franco Squillari. Una vez más destrozó su raqueta a metros del umpire bajo el abucheo del público alemán, para luego encerrarse a llorar desconsoladamente en el vestuario.

“Me porté terriblemente mal y decidí que no podía seguir así”, admitió tiempo después. Inició un intenso trabajo con un psicólogo deportivo para canalizar su ira y encontró en su pareja, Mirka Vavrinec, el ancla emocional que necesitaba.

La tragedia que dio a luz al mito

En agosto de 2002, su mentor y primer gran entrenador, el australiano Peter Carter, falleció trágicamente en un accidente de tránsito en Sudáfrica. La noticia destrozó a Federer, quien rompió en llanto en medio de una temporada de entrenamiento y corrió desesperado por las calles de Toronto.

Luego, comprendió que la mejor manera de honrar el legado de su entrenador era dejar de malgastar su talento. Menos de un año después, Roger ya transformado, sereno y vestido de blanco levantaba su primer trofeo de Grand Slam en Wimbledon 2003, dando inicio a la era del caballero invencible.

Categoría
Títulos y logros destacados
Grand Slam (20)Wimbledon (8): 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2009, 2012, 2017.

Abierto de Australia (6): 2004, 2006, 2007, 2010, 2017, 2018.

US Open (5): 2004, 2005, 2006, 2007, 2008.

Roland Garros (1): 2009 (Career Grand Slam).
ATP Tour103 títulos en total (2.º más ganador de la Era Abierta).

• Primer título: Milán 2001.

• Primer Masters 1000: Hamburgo 2002.
 
• Título N.º 100: Dubái 2019.
Torneo de Maestros6 coronas en Nitto ATP Finals (2003, 2004, 2006, 2007, 2010, 2011).
Selección Nacional y JJ. OO.• Copa Davis: Campeón con Suiza (2014).
 
• Juegos Olímpicos: Medalla de Oro en dobles con Stan Wawrinka (Pekín 2008).
Ranking y Etapa Junior• N.º 1 del mundo: Alcanzado el 2 de febrero de 2004 (237 semanas consecutivas y el N.º 1 más veterano en 2018).

• Junior: Campeón de Wimbledon en individual y dobles (1998).

Las lágrimas de una leyenda

El 23 de septiembre de 2022, a los 41 años y tras someterse a múltiples cirugías de rodilla que le impidieron competir al máximo nivel, Roger Federer jugó el último partido de su carrera profesional en la Laver Cup, en Londres.

Escogió despedirse jugando un partido de dobles junto a su rival y gran amigo Rafael Nadal. La imagen de ambos tenistas sentados juntos al borde de la cancha, tomados de la mano y llorando desconsoladamente mientras el estadio los ovacionaba, dio la vuelta al mundo.

Se retiró no solo como uno de los atletas con más competencias ganadas, sino como el símbolo universal de la elegancia, la deportividad y el respeto.

Elegancia en el triunfo y templanza en la derrota: A diferencia de la inestabilidad de su juventud, Federer aprendió a ganar con sobriedad y a perder con dignidad.

Respeto absoluto por el juego y los rivales: Dentro de la cancha mantuvo una conducta intachable, eliminando por completo los reclamos a los jueces, las gesticulaciones de fastidio y la destrucción de raquetas. Transformó la rivalidad con figuras como Rafael Nadal y Novak Djokovic en una amistad profunda basada en la admiración mutua.

Proyección humana y filantropía: su mejor versión lo convirtió en el embajador global de las marcas más prestigiosas del mundo. Además, a través de la Fundación Roger Federer, canalizó su éxito en iniciativas educativas que han beneficiado a más de dos millones de niños en el sur de África y Suiza.

Su revés de empresario

Según las noticias más recientes, el extenista sufrió uno de sus mayores reveses económicos. El suizo dejó de formar parte, al menos temporalmente, del exclusivo club de los milmillonarios después de que el desplome bursátil de On Holding, una de sus principales inversiones, le hiciera perder alrededor de 52 millones de dólares en apenas un día.

Federer supo transformar el enorme patrimonio conseguido durante su carrera deportiva en una fortuna que va mucho más allá del tenis. Inversiones, acuerdos comerciales, una agencia de representación y proyectos como la Laver Cup forman parte de una cartera de negocios que llegó a elevar su patrimonio por encima de los 1.000 millones de dólares.

Sin embargo, uno de los negocios que más contribuyó a convertirlo en milmillonario terminó provocando el efecto contrario. Lo cierto es que, aun ante los reveses de la bolsa, la reputación de Federer sigue siendo su activo más rentable.