El aguacate destaca en la gastronomía global por su textura cremosa y sus múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, detrás de este popular cultivo se esconde una particularidad biológica que ha desafiado a la ciencia durante más de un siglo: sus flores cambian de sexo para evitar la autofecundación.
Un equipo internacional de genetistas e ingenieros agrónomos de las universidades de California en Davis (UC Davis) y Berkeley (UC Berkeley) ha resuelto un enigma que intrigó a botánicos y agricultores durante más de un siglo: las flores del aguacate cambian de sexo para evitar cruzarse consigo mismas. El hallazgo fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Un reloj biológico de 42 millones de años
Las flores del aguacate tienen partes masculinas y femeninas, pero no las usan al mismo tiempo para evitar la autofecundación. En su lugar, se turnan a lo largo del día mediante un sistema que divide a los árboles en dos grupos organizados:
Tipo A: Funciona como hembra por la mañana y como macho por la tarde.
Tipo B: Funciona al revés, recibiendo polen por la tarde y liberándolo por la mañana.

Al estudiar el ADN y observar cómo abren miles de flores, los científicos hallaron el gen responsable: el Synchronized Dichogamy MYB (SDMYB). Este actúa como un reloj que se activa según la hora del día. Los árboles de tipo A tienen dos versiones distintas de este gen, mientras que los de tipo B tienen dos versiones iguales. Los análisis muestran que este mecanismo de la naturaleza nació hace más de 42 millones de años.
«Nuestro estudio proporciona una explicación genética a un misterio centenario sobre la polinización del aguacate», afirmó Jeffrey Groh, genetista evolutivo de la Universidad de California Berkeley.
Impacto en la planificación y mejora de cultivos

Antes de este hallazgo, un agricultor tenía que esperar entre 10 y 15 años a que el árbol floreciera para saber si era tipo A o B. Ahora, con una simple prueba genética en la semilla o plántula, se puede conocer de inmediato la variedad del árbol, lo que ahorrará tiempo y dinero al sector agrícola.
De este modo, la ciencia no solo descifra un antiguo secreto botánico, sino que otorga a los agricultores una herramienta clave para optimizar la producción mundial de aguacate, garantizando cosechas más eficientes y sostenibles desde la primera semilla.
Escribe REVISTA ETIQUETA









































