El ejercicio físico no solo es beneficioso en edades avanzadas, sino que puede transformar la vida incluso en personas centenarias. Así lo confirma una investigación realizada en España por especialistas de la Universidad de Zaragoza, el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa (dependiente del Departamento de Salud del Gobierno Vasco y Osakidetza) y el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER).
El trabajo, que ha captado la atención de la comunidad científica internacional, fue publicado en la revista especializada Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle por tratarse de una investigación pionera. El estudio confirma que la capacidad funcional de las personas, medida tanto con escalas (pruebas físicas o cuestionarios estandarizados sobre el desempeño diario) como con biomarcadores (indicadores químicos en sangre que aportan datos objetivos sobre la salud), se puede mantener y mejorar con ejercicio físico, incluso en edades avanzadas.

La investigación se desarrolló con 19 personas centenarias, de las cuales 12 completaron un programa de entrenamiento y el resto formó parte del grupo de control. Durante tres meses, los participantes realizaron una rutina de fuerza con pesas y su propio peso corporal dos veces por semana, iniciando con sesiones de 20 minutos hasta alcanzar los 45 minutos.

El grupo que realizó la actividad mejoró significativamente en todas las escalas de fragilidad y capacidad funcional, además de mostrar cambios positivos en los biomarcadores.
Testimonios
Un hombre de 103 años que necesitaba ayuda para ir al baño, al no poder levantarse solo, dejó de depender de otros tras realizar, pacientemente, los ejercicios sugeridos.
«Ya bebo agua, porque ahora puedo ir yo solo», contaba orgulloso.
Asimismo, una mujer de 102 años que utilizaba silla de ruedas recuperó la fuerza suficiente para levantarse y caminar con la ayuda de una andadera.
“Aunque no podemos afirmar que los ejercicios les alargarán la vida a estos abuelos, sí podemos asegurar que mejorarán la calidad de esta. Tendrán autonomía, seguridad y bienestar”, destacan los investigadores.

Ante el aumento constante de la población mayor a nivel global, tal como reporta la Organización Mundial de la Salud, este tipo de estudios resultan fundamentales. Su valor reside en aportar evidencia científica que facilite la toma de decisiones estratégicas en materia de salud pública, garantizando una vejez con dignidad y autonomía.
Escribe REDACCIÓN REVISTA ETIQUETA

































