Jersey confeccionado en lino; pantalones negros de cintura baja, elaborados con tejido texturizado; jumper de estampado floral con escote en V de tirantes finos ajustables; chaquetas de denim negro con capucha y bolsillos de terciopelo color mostaza; faldas y tops de encajes con un delicado estampado floral que aporta un toque femenino, son algunas de las piezas elaboradas por Emilia Torres, fundadora y diseñadora de la marca Casabana.



Los amantes de este particular estilo, «sexy y sofisticado, masculino y femenino a la vez, llamativo pero discreto», pueden encontrar la tercera colección de la marca en un evento pop-up que se realiza en Bar Bar, en el Cubo Negro, en Caracas. La exposición estará disponible hasta el 6 de diciembre, con un horario de martes a sábado, desde las 12:00 m. hasta las 7:00 p.m.
Casabana (nombre de la casa materna), que nació en Caracas, pero se produce con la calidad y el savoir-faire de España, es una marca de ropa ready-to-wear, fundada por Torres y su tía, dos mujeres de distintas generaciones con una profunda conexión familiar y un compartido espíritu libre.



«En nuestra historia se entrelazan raíces familiares, memorias compartidas y una visión común del estilo como una poderosa expresión de identidad. Nuestras piezas invitan a verse reflejado en un estilo auténtico, con carácter y sensibilidad, capturando la esencia de una elegancia auténtica», afirma la diseñadora.
La filosofía de Casabana se basa en una narrativa en constante transformación. Sus colecciones se presentan a través de drops exclusivos y de producción estrictamente limita. Una vez que las existencias de un drop se agotan, el público no las volverá a encontrar, ya que cada pieza tiene un valor único.


«Tal como las historias que contamos, nuestras colecciones también son efímeras. Existen por un instante antes de transformarse en memorias, justo como los cuentos que narramos a través de ellas», explicó Torres.

Casabana invita al público venezolano a sumergirse en su mundo de capítulos que aparecen, se consumen y desaparecen, pero que dejan una huella profunda y estilística.
Escribe LISBETH PADILLA
Fotografía Cortesía CASABANA

































