El Carnaval de Brasil ha dejado de ser visto únicamente como un fenómeno de exceso para posicionarse como un referente de la economía circular. En una industria de tal magnitud económica, la sostenibilidad ha pasado de ser una opción ética a una necesidad operativa. Las escuelas de samba, tradicionalmente artesanales, han evolucionado hacia un modelo de gestión de residuos que hoy es ejemplo global.
El pilar de esta transformación es la gestión estratégica de materiales. Según datos de la Compañía Municipal de Limpieza Urbana de Río (Comlurb), el evento no solo procesa grandes volúmenes de residuos (75% en los carnavales de 2025), sino que activa un sistema de recuperación casi perfecto.

A través del programa «Recicla Río», se logra una tasa de recuperación de latas de aluminio cercana al 100%, gracias a la labor de cooperativas de recolectores que reintegran el residuo como materia prima en tiempo récord.
Regla del Upcycling
En los galpones de la «Ciudad de la Samba», el concepto de Upcycling es la norma. La Liga Independiente de las Escuelas de Samba (Liesa) ha promovido que los chasis y estructuras metálicas de los carros alegóricos sean reutilizados anualmente. Bajo un diseño basado en la modularidad, un esqueleto de acero que sirvió para una estructura mística en 2024 se convirtió en la base de un monumento histórico en 2025, optimizando costos y reduciendo drásticamente la huella de carbono.

Transición ecológica
El sector de la moda carnestolenda también experimenta su propia transición ecológica. Ante las nuevas regulaciones y la conciencia ambiental, los directores artísticos han comenzado a sustituir las plumas naturales por fibras sintéticas de PET (filamentos de poliéster de alto rendimiento, derivados del petróleo o del reciclaje de botellas, caracterizados por su gran resistencia a la tracción, durabilidad y estabilidad térmica) y tejidos tecnológicos cortados con láser.

Portavoces del proyecto Sustenta Carnaval señalan que la tendencia actual es el uso de bioplásticos y materiales biodegradables para sustituir al poliestireno expandido (isopor), un contaminante histórico de la fiesta. Esta evolución no solo protege la biodiversidad, sino que extiende la vida útil de los trajes de lujo, fomentando un mercado secundario de alquiler y reventa que fortalece la economía de las comunidades.
Certificación Global: ISO 20121
Como resultado de estos esfuerzos, la Liesa recibió oficialmente en 2025 la certificación internacional ISO 20121. Este sello, otorgado por la Asociación Portuguesa de Certificación (Apcer), valida que la gestión del Carnaval de Río cumple con los estándares globales de sostenibilidad más rigurosos a través de cuatro ejes fundamentales:
Economía Circular: Recolección de toneladas de trajes para su transformación en nuevos productos culturales, junto a la Asociación Mujeres del Sur Global.

Compromiso Climático: Instalación de paneles solares en el Sambódromo de Sapucaí y el plan para operar con 100% de energía limpia en la Ciudad de la Samba para 2030.

Impacto Social: Asociación con 11 cooperativas de recicladores, fomentando el trabajo digno y la capacitación técnica.
Gobernanza: Compromiso obligatorio de proveedores con criterios socioambientales verificables.
Escribe REDACCIÓN ETIQUETA

































