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dos experiencias, un solo objetivo: venciendo sombras
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universidad central de venezuela

Así nos recibe la Rectora Cecilia García Arocha, primera mujer en llevar las riendas de la universidad, para quien el objetivo de esta casa de estudios es: “formar un profesional integral, con alto nivel de conocimientos, eficiente y doliente. Hombres y mujeres capaces de defender sus intereses y los del país.”

La Universidad Central de Venezuela, obra del arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva y un equipo de colaboradores, se comenzó a construir a principio de la década de los 40 en los terrenos de la histórica Hacienda Ibarra. Localizada a 870 mts sobre el nivel del mar y con un área de construcción que alcanza más de 164 hectáreas, este complejo autónomo aparece enclavado en lo que es hoy el nuevo centro urbano de la ciudad de Caracas, rodeado por las principales arterias viales. El 30 de noviembre del 2000 la ciudad universitaria fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
“Al rescate de los valores ucevistas, aquellos que determinaron nuestra historia, que nos otorgaron voz en el país. Valores con la fortaleza corporativa de la unión, pasión estudiantil, visión de apertura, sabor nacional, logros profesionales, victorias deportivas y el sonido de nuestro orfeón”, asegura García Arocha.

Con pie firme, mientras nos muestra espacios del recinto, señala el reloj que ampara el paso del tiempo en la vida estudiantil y roza con delicadeza casi religiosa la escultura de Jean Arp (1954) el “Pastor de Nubes” y sentencia: “Requerimos ser analíticos de las grandes y pequeñas tendencias del mundo moderno y de cómo nos afectan, de forma tal que con esa conciencia reflexiva nos libremos de lo efímero de las improvisaciones, de la violencia, de la acción exacerbada y del desconocimiento.”

La “casa que vence las sombras” alberga en la actualidad 48 escuelas y 11 facultades, que dan cabida a 10 mil estudiantes nuevos cada año. El ingreso está basado principalmente en el examen interno de las facultades y en los convenios y forma anualmente 6 mil profesionales, listos para ejecutar su conocimiento y llevando consigo una gran carga de experiencias de vida que marcarán su destino.

Toda la estructura física creada para el disfrute y el nivel educativo, indiscutible de la UCV, han fortalecido a los profesionales que nacen en este recinto, sin embargo y como reitera su rectora: “la lucha por recuperar la voz nacional e internacional está más vigente que nunca.”

Un poco de historia
Hace 285 años se inició la historia de la educación superior en Venezuela, cuando por orden de la real cédula del Rey Felipe V de España, se erige la Real Universidad de Caracas; la que hoy conocemos como Universidad Central de Venezuela.

Si bien la educación en América se inició en 1592 con la creación de los Seminarios, no sería sino hasta 1674 cuando se establece el de Santa Rosa, el cual en 1721 se transformaría en universidad. Tres años después (1725) se firmará el acta de Instalación de la Real y Pontificia Universidad de Caracas.

La universidad comienza a modernizarse a comienzos del siglo XIX cuando Simón Bolívar y José María Vargas dictan nuevas normas y doctrinas. En esta transición cambia el nombre y se elimina el estatuto de Real y Pontificia y trasciende su jurisdicción regional pasando de Caracas a \”Central de Venezuela\”. Desde su fundación, la Universidad Central de Venezuela ha contado con 3 diferentes sedes: la primera en el original Seminario Santa Rosa, actual Palacio Municipal de Caracas y luego fue transferida a los espacios del Convento San Francisco, hoy Palacio de las Academias. Ya en los años 40, se encomendó la construcción de un campus principal para la universidad en los terrenos de la Hacienda Ibarra. El diseño de tan importante proyecto, denominado Ciudad Universitaria de Caracas, fue encomendado al arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva. La construcción comenzó en 1940 y la mudanza se concretó en 1953.

universidad metropolitana

De ahí nació la idea, de un grupo de hombres con visión de futuro, liderado por Mendoza, pensó en una universidad para todas las clases sociales, llamados a integrar en el futuro los equipos profesionales calificados por el talento y preparación para ejercer una influencia decisiva en el desarrollo del país. De su trabajo surgió la UniMet, el 21 de octubre de 1970, fecha en la cual el Consejo Nacional de Universidades aprueba y autoriza su organización, planes y programas.

De esta casa de estudios egresan mil profesionales cada año. Hombres y mujeres preparados para ser útiles y en capacidad de reflexionar y escoger el camino correcto. Hoy su rector José Ignacio Moreno León, con casi 11 años al frente del mismo nos comenta que hay una necesidad imperiosa de reinventar la universidad en función a la sociedad del conocimiento. “hay que hacer una reforma integral de la educación, con hincapié en la fase universitaria, es la que está más al día con la innovación”, comenta el rector.

¿Y cuál es el profesional que quiere aportar la universidad Metropolitana?

Un profesional proactivo, responsable y conciente de las realidades sociales que lo modelan y configuran. Es por ello que la Universidad Metropolitana ha orientado esfuerzos hacia el compromiso cívico y la responsabilidad social.

Así es la lucha contra el desconocimiento y la indolencia, una tarea de todos los días y en constante trasformación, para lo cual la universidad se adapta y cambia. “El funcionamiento institucional se fundamenta en una política de mejoramiento continuo, ya que las dinámicas sociales, políticas y culturales de nuestro país lo demandan”, acota Moreno León.

Actualmente la Universidad Metropolitana cuenta con unos 5 mil 300 alumnos de pregrado y 2 mil de postgrado. Su oferta académica se extiende a 15 carreras.

Cuenta con un sistema muy novedoso de ingreso, el cual tiene dos componentes opcionales: un examen de admisión o un curso de admisión; el cual se basa en un método que permite detectar cuales son las deficiencias de los estudiantes. El ingreso no se hace directamente a la carrera sino a un área inicial que abarca estudios de un año, donde el estudiante termina de adquirir su verdadera vocación.

Un poco de historia
El 22 de octubre de 1970 la universidad abre sus puertas en la antigua sede del Colegio América, ubicada en San Bernardino, Caracas. Un frondoso samán en su patio central, es testigo del inmenso esfuerzo que se despliega en esa etapa inicial de la institución. Bajo su enramada se forma la primera generación de 198 estudiantes; a su sombra sueña y labora el claustro, y toman cuerpo las acrisoladas ilusiones de los fundadores.

Se ofrecen entonces cinco carreras: Ingeniería Mecánica, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Química, Ciencias Administrativas y Matemática. A partir de 1976, la Universidad Metropolitana establece su sede definitiva en La Urbina. El nuevo campus se extiende sobre una superficie de 100 hectáreas, colindantes con el Parque Nacional El Ávila. En la plaza del rectorado, como símbolo de continuidad, un retoño del anterior samán despliega su copa.


Loisinette Leiva
Fotos: Diana Balderas

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