Cortázar, un hombre de su época
De todas las décadas del siglo pasado pudieran destacarse tres como las más importantes por el impacto que le imprimieron a la historia. No hay duda, La segunda y la cuarta década, coincidentes con 2 guerras mundiales, de lamentable recordación por supuesto, pero con tremendas implicaciones en cuanto a política y economía se refiere; y la década del 60.
Ésta última tiene una importancia diferente porque como expresión del cansancio de las anteriores, de guerras, muertes e intereses geoestratégicos, significó para la sociedad moderna hermosos avances, rompimientos sin muertes ni conflagraciones. Es el momento en que la humanidad comienza a mirarse más a sí misma, más como seres humanos que como nacionalidad. La llegada del hombre a la luna, el hipismo, la lucha pacífica por los derechos civiles de los negros en EEUU, el Mayo francés, fueron apenas algunos signos, los más significativos de una década de novedades en la música –Los Beatles, Rolling Stones, Jimmy Hendrix-, de cambios radicales en la moda: minifaldas con excesos de dorados y plateados, de liberación sexual con símbolos hermosos –Marilyn Monroe– en fin, de rupturas y caos pero de un altísimo espíritu creativo y constructor.
Julio Cortázar es fiel expresión de ese tiempo, su espíritu rupturista marca para siempre los géneros literarios de la novela y el cuento para ser, sin duda, el escritor latinoamericano más influyente de su época.
Rayuela (1963) ¿Antinovela o contranovela?
Hasta Rayuela, la obra más importante de Cortázar, la novela había sido la reina inmaculada de la literatura. Su linealidad en el tiempo era una condición imprescindible para asumir su complejidad en la estructura narrativa. ¿Cómo era posible romper eso? Más que romper secuencias o estructuras –cosa que logra en forma impúdica– Rayuela pretende ser un juego de libertad para el lector. Literalmente es un juego de libertad narrativa donde quien lee decide cómo examina la obra. Hay por lo menos 3 formas de leerla, la primera, según Cortázar, es conformarse con seguir la secuencia de los 56 capítulos; la segunda, a través del Tablero de dirección diseñado por el autor; y una tercera, aún más libertaria, seguir el orden que el lector desee. Posteriormente, y bajo esta misma idea del libre juego del lector, escribe “62: Modelo para armar” para dejar en claro la intención libertaria que quería imprimirle a la literatura.
Al explotar los parámetros del tiempo crea espacios de libertad también para otros autores, los cuales ven ahora en la novela mayores posibilidades creativas. Ejemplo de ello, es Gabriel García Márquez con su obra “Cien años de soledad” escrita precisamente en esa década -1967- cuyo “tiempo circular” y carga mágica-fantasiosa deja ver claramente la influencia de Cortázar. No en balde, el propio autor lo considera el “ser humano más importante que he podido conocer”.
El cuento, un nuevo rompimiento
Para Carlos Fuentes, la verdadera revolución, la real ruptura de Julio Cortázar la realiza sobre el cuento …”porque soliviantó a la naturaleza misma de la ficción, a esa entraña indisociable de forma-fondo, medio-fin, arte-técnica”…
El logro de Cortázar en este sentido es utilizar la estructura y la posibilidad fantasiosa del cuento sin perder el contacto con lo cotidiano, con la realidad. Sus personajes adquieren una dimensión real dentro de la fantasía. Basta con revisar su obra Historias de Cronopios y de Famas (1962). En ella, la definición de los personajes agrupados en por lo menos 2 sectores –cronopios y famas– describen realidades sociales, psicológicas y vivenciales para delinear una época en la que el ser social quiere diferenciarse. Los Cronopios con sus costumbres y comportamientos describen al individuo cansado de guerras y muertes, es ingenuo, desordenado, poco convencional y soñador, mientras los famas son previsibles, planificados, organizados. En ese contraste nos dibuja una sociedad de posguerra que clama por un orden nuevo, por un nuevo concepto y una nueva perspectiva de ver al mundo y sus fenómenos sociales.
Veamos una muestra: “Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras (…) Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: ´La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad´”.
La fantasía en Cortázar,
una oportunidad para reflexionar
Lo fantástico en Cortázar, no es la ficción por la ficción y recrear situaciones, es un reto permanente para criticar la realidad imperante, muchas veces mutiladora del sueño, otras veces negadora de la esperanza. Con Cortázar surge la fantasía con una fuerza mayor que la realidad. El contraste de ambas es la excusa perfecta para mostrar el peso que el mundo moderno puso sobre las espaldas de los humanos negándoles el sueño y la esperanza.
Por ello, la obra cortaziana cautiva, dándonos libertad, sometiéndonos a sus designios y obligándonos a reflexionar sobre uno mismo, sobre la sociedad que nos sujeta y nos impone sólo una visión.
A 25 años de su muerte “el cronopio mayor” aún tiene vigencia para entender la vida, la sociedad, el sueño y la esperanza.
Para conocerlo un poco más….
Nace coincidiendo con la 1ra. Guerra Mundial, un 25 de agosto de 1914. Como sus padres eran diplomáticos nace en la embajada de Argentina en Bélgica. Su niñez transcurre con las variaciones e fluctuaciones de la vida diplomática, tal vez por ello es que su noción de lugar y de tiempo son tan relativos. Al respecto confiesa “Pasé mi infancia en una bruma de duendes, de elfos, con un sentido del espacio y del tiempo diferente al de los demás” (revista Plural n°44, México 5/1975) Su vida de escritor corre en paralelo con el oficio de profesor universitario, traductor e intérprete que le permitía subsistir en París. Su primer poemario lo edita en 1938 presencia y en 1947 llega a manos de Jorge Luis Borges, como director de la Revista Anales, el primer cuento de la serie Bestiario: Casa tomada. Allí publica también “Los Reyes” y “Puerta del Cielo” entre ese año y 1948 con una marcada influencia del escritor estadounidense Edgar Allan Poe.
Su vida sentimental se resume en 2 matrimonios y una unión. Se casa en 1953 con Aurora Bernárdez, de quien se separa en 1968 para establecer relación con la lituana Ugne Karvelis. Luego se volvería a casar en Carol Dunlop para enviudar y retomar la relación con Aurora Bernárdez quién lo acompañó en sus últimos tiempos de enfermedad.
Julio Cortázar, el mejor escritor latinoamericano, muere en París el 12 de febrero de 1984, dejando un legado imperecedero que se traduce en una marcada influencia que removió los cimientos de varios géneros literarios. Luego de Rayuela (1963) publica una vasta obra dentro de las cuales se pueden distinguir La autopista del Sur, 1964, Relatos, 1970, La isla a mediodía y otros relatos, 1971, Pameos y meopas, 1971 (poemas), Libro de Manuel, 1973 (novela) Octaedro, 1974 (cuentos), Deshoras, 1982 (cuentos), Los autonautas de la cosmopista, 1982, El examen, 1986 (novela, obra póstuma).