ELÍAS PINO ITURRIETA, ENTRE DOS PULSIONES (MENTES)
El niño Elías Pino Iturrieta tuvo un profesor de cuyo nombre no quiere acordarse, aunque en el fondo es muy probable que sí lo sepa muy bien que siempre lo puso en ridículo frente a sus compañeros porque las ciencias matemáticas y naturales no se le daban muy fácilmente.
Consciente de que aquellas ciencias le eran y le serian ajenas siempre, decidió volcarse a la lectura y, más aún, aprenderse todas las fechas y nombres de batallas y próceres posibles. Por ende, en los ejercicios de lectura en voz alta siempre salió bien parado mejor que nadie, y así, por protección ante aquel viejo profesor, dejó que el gusanillo de la historia invadiera su mente.
Más tarde, en su paso por la universidad, el Derecho lo distrajo por un tiempo de su verdadera vocación: la Historia. “Allí ya me puse a estudiar con una mejor idea de la que tenía de niño e incluso de adolescente sobre la historia, que es lo que he hecho desde entonces ininterrumpidamente”.
Hoy por hoy, don Elías Pino Iturrieta es uno de los nombres más respetados del país en el ámbito de la investigación histórica. Ya no queda nada de aquel niño inseguro: ahora es un hombre y sabe perfectamente que la memoria es una selección y la vida, la suma del presente con el pasado.
“Tenemos la posibilidad de mirar hacia los antepasados para saber qué de perjuicio y de provecho puede servirnos en el presente, porque la historia es un todo, pero a la vez una selección, y es en ese momento cuando la historia se mezcla con el presente, y las personas comprenden lo que está pasando” dice con su voz grave, lenta y gutural.
“En tanto la gente entienda que no depende del presente nada más, la sociedad empieza a manejar con el espejo retrovisor, mirando hacia lo anterior, pescando detalles, recuerdos, acumulándolos pero a la vez clasificándolos para entender el misterio de la actualidad”.
La relación entre el pasado y el presente es la gran pasión del historiador. “El historiador estudia sucesos con principio y desenlace convenidos y, mientras se le sigue la pista al presente, debe buscar hechos en la historia que permitan confrontarlos, como la ciudadanía y el republicanismo, los cuales han sido una constante desde 1810” razón por la cual se regocija ante el reciente crecimiento del interés de la gente por la materia, lo cual se ve reflejado en las altas ventas de los libros concernientes a los temas.
“La historia no se está buscando como proveedora de datos políticos, bélicos ó heroicos solamente, sino también como resumen de una sensibilidad nacional”, ello incluye a las bellas artes, a la literatura, la música y la misma vida cotidiana, que le darán a la gente un entendimiento diverso de la vida.
Es por ello que Pino Iturrieta, centrado desde hace casi cuarenta años en la historia de las mentalidades y las ideas, hace revisión de su trayectoria y cuenta: “Hoy en día me interesan mucho las épocas, y me detuve bastante en el republicanismo. En esta rama son muy importantes las etapas fundacionales, que dictaron los fundamentos de la vida. Debo, como historiador, centrarme de ahora en adelante en la etapa colonial, y en el período de las guerras federales y el caudillismo, porque una lectura más redonda de la vida, o del pasado, implicaría revisar esos asuntos”.
¿Y cómo afronta un historiador el porvenir?
“Vinculando el presente con el recuerdo, un desafío constante que me lleva a dos sensaciones muy contradictorias”, dice el historiador que, a sus 63 años, no piensa en el retiro: “por un lado, la sensación de pesimismo y por el otro, la sensación de optimismo, experimentadas por muchos venezolanos, los cuales intentan entender una realidad que los arropa. Ahí vamos, entre las dos pulsiones”, como diría Marguerite Yourcenar: con los ojos bien abiertos.