Elizabeth Grandeppieno, Escultora (EL ELEVADOR) vigor sin rostro
Con la sensibilidad por el arte inmersa en sus genes, Elizabeth Grandeppieno desde muy pequeña le gustó pintar, dibujar, en general, crear cosas. Con unos padres escultores y dibujantes, una hermana pintora y un hermano dibujante, definitivamente, un don de familia.
Sin pensar que la escultura sería su destino y su pasión, con un intento fallido al estudiar diseño de modas en Valencia, los primeros comienzos de Elizabeth fueron con pequeñas esculturas hechas de arcilla y madera. Luego se muda a Caracas y paseando por la ciudad en El Hatillo divisó un letrero que rezaba: “Cursos de escultura”. Le llamó la atención y decidió hacerlo. Fue allí donde descubrió su verdadera pasión, ya que mientras sus compañeros lograban hacer los trabajos asignados en dos días ella lo hacía en dos horas.
Después de haber realizado varios cursos, sus primeras esculturas fueron figuras realistas, rostros bien definidos, sin embargo, con la evolución del tiempo el realismo pasó a un segundo plano. Las figuras comenzaron a ser sin rostro, sin manos, más modernas, fue así como a petición de un cliente, surgieron las esculturas que hoy en día distinguen a Elizabeth, los toros y caballos con su firma artística que incluyen curvas bien marcadas, traseros prominentes y figuras geométricas que delinean las cabezas. Un estilo propio muy cotizado y que le han merecido muchos reconocimientos a su creadora.
“Elaborar estas esculturas es un proceso complejo, pero lo más hermoso es la creación”, afirma Elizabeth con un brillo en sus ojos que denota entrega total. Lo más importante para ella es que sus clientes queden satisfechos con su trabajo, su mayor miedo es no satisfacer sus expectativas.
A principios del año pasado, en el Centro Comercial Concresa, ubicado al este de nuestra ciudad capital, se realizó una exposición de galeristas, con el objetivo de adquirir algunas piezas para sus espacios expositivos. Para sorpresa de Elizabeth, sus piezas fueron de las más solicitadas. De esta manera perdió el miedo y se dio a conocer. Hoy en día sus piezas hechas de polímero, bronce o acrílico se pueden adquirir en importantes centros de arte de nuestra ciudad, tales como Tamarindo Centro de Arte en el C.C Valle Arriba, Expresarte Galería en el C.C. Casa Mall, en la Galería del Hotel Eurobuilding, La Nueva Galería en el CCCT, entre otras.
Elizabeth Grandeppieno es de esos talentos quienes no encuentran su camino de forma inmediata, sino que es producto de una búsqueda y un encuentro cierto. Ahora se plantea retos internacionales y la profundización de técnicas desconocidas.
Como artista entiende que el arte y la creación son puentes obligatorios a la belleza y la recreación del espíritu, suficiente causa y acción para despertar en el mágico mundo del arte. Busque sus obras y deléitese al verse reflejado en su vigor, innovación y permanencia.
Deje que su imaginación le coloque rostro a sus obras…
Escribe FRINÉ SÁNCHEZ BRANDT
Fotografía Cortesía del artista
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