Margareth Henríquez Garantía de Éxito
en las crisis
En 2008, la venezolana Margareth Henríquez, apareció en la lista de las cien mujeres más influyentes del mundo, según Forbes. Ese mismo año, fue reconocida por la prestigiosa Fundación Konex como una de las cinco mejores jefes de empresa de los últimos diez años en Argentina. Fué miembro de los comités ejecutivos internacionales de Seagram, Nabisco, Moët Hennessy Latinoamérica y Moët Hennessy Estates & Wines, y en la actualidad,
es miembro del comité internacional de Moët Hennessy.
Vanguardia
Para Margareth Henríquez o Maggie -como le gusta que la llamen- la tendencia indica que una gran champaña debe asociarse con sofisticadas expresiones de diseño. Es por esto que Maison Krug ha puesto todo su interés en los mejores diseñadores para la creación de sus propuestas y de sus exclusivos Krug Rooms, restaurantes privados consagrados a seducir a los más privilegiados paladares con los mejores champagnes y los platos de grandes chefs.
Esta caraqueña, madre de dos hijos y casada en segundas nupcias con un francés, se desenvuelve desde hace más de veinte años en la alta gerencia global.
Hablar de Margareth Henríquez, es hablar de una persona íntegra, extrovertida y divertida, con valores familiares y espirituales muy arraigados. Es hablar de una mujer genuinamente preocupada por el bienestar de sus empleados y por el éxito de su empresa. Le disgusta hablar en primera persona, no tolera la negligencia ni los resultados más o menos aceptables. Sus acciones están basadas en la consistencia y el respeto.
Margareth es ingeniera de sistemas de la Universidad Metropolitana, con programa de gerencia avanzada en Harvard y en la actualidad prepara la tesis para concluir su doctorado en negocios de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas y el Swiss Management Center.
Para esta profesional de mucho reír y poco dormir, uno de sus mayores placeres es trabajar. “Jamás he sentido el trabajo como una carga, siempre he tratado de encontrar placer en lo que hago. Es una actitud de vida. Pero también tengo que decir que soy fanática de los ejercicios. Trato de hacerlos todos los días. Me liberan”.
En tierra de Tequila
Al graduarse, Margareth trabajó en Macosarto, Morris E. Curiel, Licorerías Unidas y luego fue designada por Edgard Bronfmann Jr., para liderar Seagram de Venezuela.
Desde allí, ya con una reputación exitosa en comercialización, producción y con algo de experiencia en rescate de empresas en crisis o entornos difíciles, fue nombrada presidenta de Nabisco México, con 3.500 empleados a su cargo. “Llegué a Nabisco en 1995, en pleno efecto Tequila. Allí descubrí que los problemas financieros radicaban en que vendíamos los productos a un precio muy bajo, por lo que, mientras más vendíamos, más perdíamos. Y lo más grave, es que ya teníamos vendida toda la producción hasta fin de año.
Así que lo primero en hacer fue salir a revertir esas ventas de nuestros productos. Tuve que hablar con los clientes, explicarles la situación y conseguir la anulación de los contratos. Además de responder rápidamente a la urgencia, debí pensar en un plan estratégico sostenible en el largo plazo”.
En tierra de vinos
Sus logros en Nabisco despertaron el interés del grupo multinacional Louis Vuitton Möet Hennesy (LVMH). En 2001, la contrataron para liderar Bodegas Chandon y Bodega Terrazas de los Andes, cuando Argentina estaba por comenzar su peor crisis económica. “Rápidamente desarrollamos proyectos que nos permitieron sobrellevar la crisis, y en junio de 2002 ya estábamos lanzando nuevos productos y marcas. Me siento muy orgullosa de lo que hicimos. En 2004, la competencia en Argentina era muy fuerte, la economía estaba en proceso de recuperación, teníamos algo de inflación y el poder de compra aún estaba restringido. Por añadidura, se reactivó un impuesto al vino espumante que había sido promulgado en el 99 pero que, debido a la recesión, habían logrado suspender por un período determinado. Cambiar esa realidad, se convirtió en una obsesión para mí. Si no lográbamos suspender ese impuesto, la empresa entraría en un proceso de sufrimiento muy injusto, porque el vino espumante es un vino que cuesta mucho producir. Ese impuesto no tenía sentido para la nueva configuración de la industria de vino en la Argentina. Con la ayuda del equipo de LVMH en Francia, negociamos un acuerdo con el gobierno argentino: ofrecimos inversión a cambio de la suspensión del impuesto. Trabajamos obsesivamente año y medio sin parar. Finalmente, en el 2005, logramos la suspensión del impuesto a cambio de invertir en el país durante un período de diez años. Fue un logro extraordinario, muy sano para la empresa y para el país”.
Equilibrio
La fama no se le sube a la cabeza. Al preguntarle qué importancia tienen sus hijos en la vida de una mujer con un proyecto profesional de tal magnitud, contesta sin vacilar, “mis hijos son vitales para mí, vienen de la mano con mi concepto de éxito. Y es algo que confirmo cada vez más. Mi éxito, realmente es el éxito de mis hijos. No lo conecto con mi desarrollo profesional. Soy una gran promotora de no sentir el éxito, pues considero que es el principio de la decadencia. Mientras más alto se cree estar, más dura será la caída. Es una sensación muy pasajera que, como estado de ánimo, me parece trágica, mata todas las necesidades. Lo que sí existe para mí son las enormes satisfacciones que te da el trabajo, que permiten una gran relación de libertad con tus hijos, tu pareja o la familia. En todo caso, el éxito es el equilibrio, la relación de paz, de sentir el gozo de ese equilibrio”.
Tierra del champagne
Este año 2009, el mismo grupo LVMH la eligió para conducir los destinos de su bebida más exclusiva, en el marco de una crisis global sin precedentes.
Margareth comenzó una nueva e importantísima faceta en su vida no sólo como la primera mujer a la cabeza de la legendaria Maison Krug, sino como la primera vez que un latino –hombre o mujer- detenta este significativo cargo.
“Para mí, esta nueva responsabilidad es un cambio muy importante, porque con treinta años de experiencia y, dentro de ellos, veinte en la dirección de empresas, mi gestión estuvo focalizada en organizaciones de América Latina. Recibir Krug es como un premio a muchos años de trabajo. Louis Vuitton Möet Hennesy es un grupo que asume desafíos, se arriesga. Es un grupo comprometido, abierto a nuevas proposiciones, recibe y acepta el talento no importa de donde venga. Por esta razón, le ha dado esta responsabilidad a una mujer venezolana”.
Krug, nacida en pequeñas parcelas de la región de Champagne, está considerada por los conocedores como la mejor y más admirada de las champañas del mundo. Hablar de Krug es hablar de arte y de paciencia, del magnífico terreno, de la uva y del tiempo. Fue creada en 1843 por el maestro Johann Joseph Krug, y han pasado seis generaciones sin interrupción, dando el toque individual y preciso al champagne. Todo se hace a mano, desde la vendimia hasta el crucial assemblage, arte en el que se destaca Krug. Para la primera fermentación, se utilizan barricas de roble francés muy pequeñas (el único champagne que lo hace en su totalidad). La segunda fermentación se realiza en botellas, donde puede permanecer mínimo 6 años para la Grand Cuvee, corazón de la casa Krug, 10 para los vintages y muchos años más para los champagnes de colección que la casa Krug guarda celosamente en sus cavas. El tiempo es su lujo, y se refleja en sus champagnes: Krug Grande Cuvée, Krug Rosé, Krug Vintage, Krug Collection y Krug Clos du Mesnil y Krug Clos d’Ambonnay.
“Es un sistema tradicional que le permite al enólogo hacer el seguimiento del vino hasta el final, siendo la mayor expresión del assemblage. Es un champagne único en su estilo, en su gusto y su carácter, un ser vivo que evoluciona mientras transcurre el tiempo”.
El mercado reconoce la calidad de Krug. En Hong Kong, una botella de 1928 acaba de subastarse por el increíble precio de 15.714 euros, un record histórico. La experta en champagne y directora de la casa de subastas Sotheby’s, Serena Sutcliffe, declaró al final de la subasta que “Krug 1928 es uno de los mejores champagnes de la historia”.
Comunicación y gerencia
Para esta líder acostumbrada a desenvolverse con seguridad, Francia conlleva retos. “La comunicación ha sido siempre una de mis fortalezas. Por eso, mi mayor frustración hoy es que mi comunicación en francés es todavía limitada. Sentir que tengo las palabras para expresar un mensaje, y no poder comunicarlo de la forma correcta, se traduce en momentos muy difíciles para mí, acostumbrada a manejarme muy bien en español e inglés. Pero he convertido esta experiencia en un ejercicio de fortalecimiento espiritual, en una práctica de humildad, al tener que aceptar que luego de muchos años dirigiendo empresas y comunicándome con fluidez, hoy sienta esa capacidad reducida”.
Margareth ha encontrado una diferencia muy profunda sobre la cual dice tener que trabajar mucho aún: es la forma como nosotros, acostumbrados a la cultura y el ambiente de negocios anglosajón, operamos en relación con la cultura francesa.
“La cultura anglosajona es conceptual y la francesa narrativa. He sido siempre entrenada por organizaciones americanas, donde primero se presenta el concepto y luego los ejemplos. Esto contrasta con la cultura narrativa francesa, donde se comienza por los ejemplos para luego terminar con el concepto. Para mí, esto se traduce en algo muy complejo, al tener que cambiar el orden de mis pensamientos”.
Privilegiada
De Venezuela añora su familia y sus amigas. “Yo hice aquí mis amistades eternas, que son las del colegio, la universidad y la vida. Son amistades que nada te demandan, árboles de profundas raíces. Aunque pasemos años sin vernos, el amor sigue intacto y eso es algo maravilloso”.
“No me arrepiento de nada. Hoy en día pienso que encontré un equilibrio que para mi es esencial. Tengo un compañero con el que realmente crezco y un trabajo que es un premio a mi vida profesional. Esa combinación me da un nivel de felicidad único”.
Margareth no es indiferente a las necesidades sociales. Se ocupa de los estudios y del bienestar de varios niños en distintas partes del mundo. “Son mis ahijaditos. Esta es una de las maneras de agradecer a la vida lo que me ha dado. Creo que si el ser humano no posee una verdadera plataforma espiritual, jamás podrá conseguir la felicidad”.
Al preguntarle cómo le gustaría ser recordada, responde “como alguien quien logró ser fuente de inspiración para el crecimiento de otros. Esto lo tengo clarísimo”.
Ya para finalizar, Maggie sentencia con total claridad de pensamiento, “La vida es muy divertida y uno no tiene ni idea de cuanto puede dar si no se pone a prueba. Soy muy privilegiada.”
Escribe ANA MARÍA FERRIS
Fotografía DUMONT & REGALADO
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