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el hombre moderno
un asunto de actitud


Para nadie es un secreto que nosotros los hombres hemos cambiado. Se nos ve más relajados, disfrutamos mucho más nuestros cuerpos y nos hemos permitido entrar en áreas que en otros tiempos eran totalmente inaceptables.

Aunque suene a cliché, esa frase “el oso mientras mas feo, mas hermoso” no se la cree nadie, sino aquellos integrantes del sexo masculino que por miedo, envidia, terquedad o simplemente defender lo indefendible no han querido dar un paso adelante y disfrutar de las ventajas que poseen. Un varón que está dispuesto a cuidar su rostro, a revisar su vestuario antes de salir a la calle, a disfrutar con el juego de las fragancias, puede luego olvidarse de él y abocarse completamente en buscar, disfrutar, complacer y, principalmente, amar intensamente a la mujer que en ese momento ocupe su vida.

Como verán, esta es la forma que se diferencia el hombre hombre esencialmente y el hombre desubicado, inseguro, superficial y de dudosa estructura mental.

El primero, cuida los detalles para estar más cercano a las mujeres, el segundo, en muchos casos pareciera que quiere competir con ellas. Allí viene la confusión y la razón por la cual nos quieran cortar a todos con la misma tijera.

Aùn más, me atrevo a considerar que esta difícil separación masculina no depende de la crema, los accesorios y el cuidado corporal que se de. La diferencia la da la actitud con que se enfrenta estas dos posibilidades y que el hombre puede asumir en el momento que nos toca vivir. El momento de ser hombres con actitud varonil pero con sentimientos; hombres fuertes pero con la delicadeza que conquista a una mujer, hombres con posiciones firmes pero con la posibilidad de oír opciones, por solo nombrar algunas de las posibilidades. Un hombre con actitudes y formas de pensar MASCULINAS.

Esa nueva actitud.
Si buscamos el significado de la palabra actitud, vemos que es una disposición de ánimo manifestada de determinada forma o hacia un lugar especifico.

De manera que, si llevamos este significado hacia el tema que nos ocupa, vemos que el hombre de nuestros días mantiene la habilidad, la soltura y el tino de mantener los códigos que siempre los han distinguido pero modernizándolos según las alternativas presentadas y sin miedo de enfrentar.

Sus trajes mantiene la imagen de un caballero de cualquier época, pero los detalles y principalmente las telas y texturas también se han humanizado como su carácter. Hoy un traje de caballeros se mueve con él, deja ver su cuerpo, hace las paces con él y a la ves, lo viste para esas ocasiones que exigen más formalidad.
En cuanto a las piezas que nos ayudan a protegernos del frío en esta temporada de fin de año, los sweters se mantiene como una pieza clásica en su vestuario, pero ahora, la novedad se hace presente; por un lado la fibra con que se tejen son más suaves, más naturales, con más caída y principalmente se presentan como aliados del cuerpo, permitiéndole moverse con libertad y comodidad. Por el otro, vemos como los colores de los mismos dejan ver nuevas opciones que en esta temporada otoño invierno están al alcance de ellos.

Y si se habla de ropa mucho más informal, el jean sigue manteniendo la supremacía de pieza grata y duradera que siempre ha tenido, pero una nueva reingeniería del mismo ha considerado darle un reconocimiento a aquellos hombres que cuidan su cuerpo como debe ser. Dicho en otras palabras, los cortes hacen resaltar las formas masculinas, formas de hombre, esas formas que solo un ojo femenino puede captar y disfrutar.

Vale decir que nuevos tiempos vuelven a la vida de un caballero elegante y como dije anteriormente, no es un problema de lo que se use o se lleve, es un asunto más profundo, de mayor envergadura. Un problema de actitud. Un problema de querer ser actual y moderno sin olvidar nuestra esencia. Nuestro lugar y rol en el mundo. Un hombre en todo el sentido de la palabra.

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