Una noche en el museo
Centro de Arte de maracaibo lía bermúdez
En el casco central de Maracaibo, de frente a su hermoso lago, late con fuerza el “corazón cultural” de la ciudad. Es allí, en la avenida Libertador y en la mismísima plaza Baralt, donde el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB), abre sus puertas a cientos de miles de personas anualmente durante el día y la noche, para difundir la cultura y brindar una experiencia diferente.
Este centro cultural tiene historia. Luego de destruido el mercado principal por un incendio en 1927, se construyó otro -2 años más tarde- encargado a la compañía inglesa Richter & Pickis. Se realizó en base a una estructura metálica traída de Europa y montada por el Ing. León Hoet. Esta construcción siguió funcionando como mercado hasta la remodelación del casco central de Maracaibo entre 1973-78,, momento cuando empieza a dársele uso cultural bajo el nombre de Centro Popular de Cultura.
No es sino hasta 1993 cuando se inaugura formalmente lo que hoy conocemos como Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez con una fastuosa exposición, en la cual participaron 112 artistas venezolanos.
Hoy, Régulo Pachano Olivares, director general, es responsable que ese corazón siga funcionando conjuntamente al trabajo de un excelente equipo. Cuenta orgullosamente cómo para 2007, visitaron el centro de arte casi 700 mil personas. “Esto no es sólo un museo, es un centro cultural”.
Quien visite el “Lía”, como es llamado por muchos marabinos, disfrutará de una variedad de eventos y espectáculos vinculados a las artes escénicas y cinematográficas. También admirará obras de arte de un sinfín de artistas reconocidos en todos los ámbitos; sin dejar de mencionar la hermosa obra del maestro Jesús Soto, uno de los máximos exponentes del arte cinético, la cual recibe al público introduciéndolo de inmediato en el mundo de las artes. Sin embargo, el trabajo del centro no sólo tiene cabida para las manifestaciones artísticas. También hay espacio para actividades relacionadas con la ecología, el turismo, el deporte, la ciencia y la tecnología. Uno de sus objetivos primarios es generar fondos para el rescate del Lago de Maracaibo. Como explica su director, el centro de arte está íntimamente vinculado “con lo que es todo el proceso creador y creativo del hombre, y con un compromiso desde el año 1993, sumado a que es el único centro UNESCO en la ciudad de Maracaibo”.

Cuando llega la noche
Bajo la bóveda celestial y con vista a las aguas de su hermoso lago confundido con el cielo nocturno, los aventureros acuden en busca de la diversidad creativa a este punto de encuentro. El Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez es una opción para aquellos citadinos y visitantes quienes quieran unir todos sus sentidos al ritmo del arte y la cultura.
Régulo Pachano considera que “desde su apertura, el centro de arte marcó un antes y un después dentro de la vida cultural de la ciudad”. Ya no es sólo el día, típicamente caluroso y rutinario; ahora también es la noche, tan temida por algunos, apropiada para visitar un punto importante del casco urbano. El señor Régulo habla de una programación nocturna permanente que va desde ciclos de cine, espectáculos y muchas exposiciones regionales, nacionales e internacionales. Hasta los eventos sociales tienen la pertinencia de ser realizados en el Lía Bermúdez. Con toda seguridad afirma que “es una alternativa que no ofrece más nadie en la ciudad”.

Forma y contenido
El edificio del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez posee un diseño arquitectónico influenciado por el art déco que, como comenta el historiador Juan Eduardo Romero, “posee una estructura de hierro muy moderna, una cúpula transparente y utiliza elementos duraderos en la arquitectura, y que tiene que ver con un proceso de remisión de la ciudad. Desde el siglo XX, el Lía se transformó en una referencia arquitectónica”. Son forma y contenido lo que sin duda alguna vale la pena visitar.
Pero como todo elemento arquitectónico debe ser visto en su conjunto, no olvidemos encajar nuestros sentidos en todo lo que lo rodea, la plaza, el lago y, sobre todo, su gente.
Camlb.com
Escribe LINDA GÓMES DE LA VEGA SUÁREZ
Fotografía WILDI RIVERO PEÑA