salomÓN COHEN. HUELLAS EN LA HISTORIA URBANA DE CARACAS
MENTES

Según la biblia, Salomón - llamado también Jadidías en el Tanaj o antiguo testamento - fue el tercer y último Rey de Israel. Se cuenta que construyó grandes obras arquitectónicas y entre ellas, la más relevante, el Templo de Jerusalén. Fue celebre por su sabiduría, riqueza y poder. Resalta la prosperidad de su reino en los momentos de mayor esplendor de la monarquía israelita. Fue capaz de mantener la paz de los reinos vecinos durante los 40 años de su poderío.
La historia de Salomón, contada en el Primer Libro de los Reyes, 1-11 y en el segundo Libro de las Crónicas, 1-9, es mucho más extensa, pero hemos querido ofrecer pinceladas como punto de partida a una entrevista realizada en el siglo XXI a un personaje prominente, quien al igual que el Rey, lleva por nombre Salomón, aunque en este caso se apellida Cohén Levy, quien, sin caer en torpes comparaciones, al igual que el Rey ha levantado un imperio de concreto, en un país que ama profundamente y en el que ha invertido sabiduría: Venezuela.
Nos recibió en su oficina del Centro Lido en Caracas, ambientada con un repertorio autóctono musical. Pasaban las 10 de la mañana del 29 de octubre de 2008. Nos sentamos y sin perder tiempo iniciamos las preguntas al fundador y presidente de la Constructora Sambil, empresa levantada en 1958, en plena época de cambios políticos.
¿Influyó en su carrera la experiencia en el Ministerio de Obras Públicas y posterior nombramiento como gerente del Banco Obrero durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez?
-Si influyó porque adquirí experiencia. Construimos al menos 40 edificios y realizamos el avalúo de todos los ranchos del 23 de Enero.

A diferencia del Salomón bíblico, el imperio construido por Cohén no fue una herencia familiar. Cuenta con regocijo como logró cada negocio y como invirtió para obtener lo que tiene en 50 años de trabajo ininterrumpido. “He tenido suerte y constancia”, acota.
¿Cómo cree que su obra ha sido recibida por las comunidades?
-Pregúntele a la gente, ellos son quienes pueden decirlo. He invertido mi vida en diferentes construcciones en Venezuela porque ¿dónde más las voy a invertir? Este es mi país. Comencé sin nada, este país me lo ha dado todo.
Salomón Cohén llegó a Venezuela con tan sólo 3 años de edad, estudió la primaria en la Escuela República de Paraguay – dice que era la mejor – y el bachillerato en el Liceo Andrés Bello. Se graduó de ingeniero en la Universidad Central de Venezuela y se casó con Esther, conocida como Dita Cohén, compañera inseparable con quien concibió 6 hijos. Hoy en día todos están integrados en la empresa familiar de su padre. Una empresa que cuenta en la actualidad con 89 obras desarrolladas en diferentes estados del país.
¿Dicen que trabajar con la familia genera conflicto?
-¿Quién dijo eso? Todos mis hijos y algunos de mis 24 nietos trabajan en la Constructora y todos se quieren y se besan. La estabilidad emocional es muy importante para lograr el éxito. Tengo 55 años de casado con una mujer que ha sabido entenderme y me ha acompañado en mis sueños- comenta emocionado.
Con sus más de 80 años, Don Cohén nos cuenta que ha debido sostener su empresa en tiempos malos y buenos, utilizando la creatividad para mantenerse estable en los tiempos de dificultades y creciendo aceleradamente en los momentos de bonanza económica.
-No hay que atropellar a nadie para conseguir concretar proyectos y lograr las metas. La competencia es sana y hay oportunidades para todos. Soy amigo de los constructores del Centro Comercial El Recreo; de los constructores del Centro Comercial Metrópolis en Valencia. Aquí cabemos todos, lo que hay que ser es justos y honestos’- dice mientras se reclina en la silla desde donde dirige su gran empresa.

¿Un empresario puede incursionar en el terreno político?
-Un empresario no puede ser político. Quienes se dedican a formar empresas prósperas, que generan empleo, no pueden fijar posición política. Un verdadero empresario trabaja con el gobierno que esté de turno.
Quizás muchos relacionan a la Constructora Sambil con grandes centros comerciales, pero la huella Cohén está en muchas más edificaciones. Los que conocen la historia de la construcción en Venezuela, saben que el rostro de nuestra linda Caracas tiene marca Sambil: la urbanización El Paraiso, Montalban, La Florida, La Castellana y La Candelaria. Cohen creó los primeros apartamentos para la clase media en este país. También construyó edificios como El Doral México, Torre Credicard, Torre del Banco Consolidado, El Centro Lido, entre otras.
Los “malls” vinieron después, con la participación de sus hijos en la creación de un concepto diferente que combinó diversión, entretenimiento y compras. Es así como nace el Centro Comercial Sambil Caracas – el más grande de Suramérica- Valencia, Margarita, Maracaibo, San Cristobal y el más reciente inaugurado Sambil Barquisimeto.
¿Un consejo para un novel constructor?
-Trabajar, trabajar y seguir trabajando.

¿Inversiones en el extranjero?
-Ninguna. Todas en Venezuela.
El primer Sambil marcó una nueva era para los centros comerciales que ahora, además de la diversión, las compras y el esparcimiento combinan el disfrute de la seguridad y la comodidad de grandes estacionamientos. Desde el Sambil Caracas a la fecha se han incrementado drásticamente las visitas a los centros comerciales, al punto que cifras recientes de la Cámara de Centros Comerciales, registran 526 millones de visitas a los centros de compras del país durante todo un año. En promedio se gasta entre 4 y 6 millardos de dólares anualmente.
Salomón Cohén no es el mismo de ayer en fortaleza física, pero todos los medios días asiste al gimnasio para mantenerse en forma. No piensa en el retiro y es evidente, si se toma en cuenta los proyectos que está desarrollando la Constructora y los que está por ejecutar.
Nos cuenta que en este momento se adelanta el Sambil Paraguaná, Sambil La Candelaria y está apenas en papel Sambil Mérida. En paralelo se evalúan edificaciones residenciales y la construcción de hoteles.
Salomón Cohen duda ante la pregunta de su mejor obra y definitivamente no puede responder. Lo que si tiene claro es que no se arrepiente de nada y que no le queda nada por hacer, pues afirma que todo lo que ha querido lo ha hecho. No obstante, su pasión por la construcción es indetenible y casi despidiéndonos de esta entrevista se para frente a una maqueta gigante que adorna una mesa de su particular oficina repleta de retratos.
Se trata de una de las obras en proyecto. Un desarrollo de alta factura en la isla de las perlas – Margarita- una urbanización de 245 casas con club y pista de aterrizaje, que representa una inversión de entre 200 y 300 millones de dólares. Se llamará Alas del Mar y estará ubicado en Pampatar.
No hay duda de la obra de ingeniería desarrollada en Venezuela por la familia Cohen, que está celebrando 50 años, un equipo visionario que no se amilana, un equipo inspirado por Salomón Cohén, hombre sabio, que hace honor a su nombre bíblico.
Escribe Friné Sánchez Brandt
Fotografía Reynaldo Ortiz