Entre micrÓfonos
y corazones (el elevador)
Rebeca Moreno

Rebeca Moreno comenzó sus andanzas profesionales en el mundo del
periodismo. Primero fue ancla —sólo eso, sin vincularse con el proceso de
producción— en el noticiero meridiano de Venezolana de Televisión, en el que,
dice, aprendió a entender al chavismo desde adentro y a no juzgar a quienes
se adhieren a esa corriente por convicción, a diferencia de los que lo hacen por
dinero. Luego se mudó a Globovisión, planta cuyas preferencias políticas son
un traje que le entalla perfectamente, y en donde no sólo se dedica a dar la cara
en la sección de farándula del noticiero (matutino y estelar) o en su programa
semanal Sábado en la noche, sino que escribe, produce, investiga y arma todo de
la mano de quien funge como su productora.
Sin embargo, hay un patrón que hoy no le calza, en el que estuvo a punto de
medirse: “Todas las niñas de este país sueñan con ser Miss Venezuela, y yo no
fui menos. Ingresé en las filas de la academia de Giselle Reyes, pero no pude
seguir porque cuando me vi tan flaca como una enferma, di la vuelta en ‘U’
en mi camino hacia la academia una tarde y no volví más. Yo soy la reina de
los carbohidratos”, confiesa con desparpajo, razón por la que decidió invertir
ese tiempo en pasantías profesionales, a la par que cursaba sus estudios de
Comunicación Social en la UCAB, institución de la que egresó finalmente con
su título bajo el brazo.
Estar frente a las cámaras diez veces por semana —en el noticiero— y otra los
fines de semana —en su contertulia farandulera junto con Sandra Villanueva y
Melissa Rausseo— se convirtió entonces en un complicado ejercicio de estilo
que ha intentado salvar exitosamente para no repetirse. Adicta confesa a todas
las fashion mags internacionales, sabe que la moda puede castigar sin mesura
a todo aquel que patine fuera de la pista en la que, cada temporada, los dioses
de las pasarelas vierten los dictámenes que habrán de seguir todos los que
quieran entrar en ella. Algo había que hacer para salir airosa y no resbalarse ante
la mirada de todos.
Consciente de los horarios, se dedicó primero a la pertinencia: “Si salgo a las seis
de la mañana en el noticiero, no puedo vestirme como para un matrimonio”,
razona, y rápidamente dio con la solución: los accesorios. “Siempre me han
encantado los accesorios, y saber cómo combinarlos puede centrar la atención
en ellos”, dice. “Y a veces la gente no se da cuenta de que puedo tener la misma
camisa blanca porque el discreto prendedor de la mañana contrasta con la
inmensa gargantilla que me ponga de noche”. Y de tanto combinar, decidió que
era hora de ponerse a hacer los suyos.
“María Fernanda Castillo y Giancarlo Spinelli”, orfebres y pareja laboral y
sentimental formados en Italia, “son grandes amigos míos, y de tantas ideas y
sugerencias que les llevaba para que me hicieran piezas exclusivas, Giancarlo
terminó por entenderme tanto que me propuso lanzar una línea de accesorios,
aprovechando su trabajo y mi imagen”, explica. Una vez que superó el prejuicio
ajeno que pudieran expresar aquellos que insinuaran que, de repente, a una
periodista se le viniera en gana lanzar una línea de accesorios, terminó por dar el
sí y centrar todo su apoyo y energías, que son bastantes, en el nuevo proyecto.
“Yo no sé dibujar, y al principio las caras que ponían ante mis diseños eran
de absoluta incomprensión”, pero luego la comunicación se hizo mucho más
fluida. Se establecieron los códigos: los corazones y la grandilocuencia. “Yo soy
demasiado Susanita”, la de Mafalda, “y amo los corazones, y me gustan las joyas
grandes y elaboradas. Entonces María Fernanda y Giancarlo, quienes tienen su
propia línea, que es mucho más minimalista, se conectaron conmigo al punto
de que yo les presento quince ideas y ellos me proponen cuarenta diseños”,
dice fascinada. Junto con eso, el apoyo que le ofrecieron las tiendas Iskia y La
Escondida, donde se venden exclusivamente los diseños, fue lo que terminó de
catapultar un proyecto que “me tiene profundamente feliz”, dice la periodista y
diseñadora.
La nueva colección —bajo la firma Rebekka by MG Fashion Design—, inspirada
en el tema de la paz, fue lanzada a principios de junio. Con ella, Moreno ha
consolidado un proyecto que, poco a poco, ha tenido mucho éxito entre
las compradoras y que, discretamente, le está sembrando un terreno que
definitivamente quiere cultivar en el futuro: el de la moda, como promotora: “Me
veo en eso, siempre con mil cosas, como mamá y como esposa, pero también
impulsando cada vez más el terreno de la moda, que en este país no es algo tan
contundente, como en Colombia o Brasil, sobre todo considerando que acá hay
muchísimo talento, infinidad de diseñadores y gente a la que le fascina verse
bien”.
Escribe JORGE GUZMÁN PEÑALOZA
Fotografía NATALIA BRAND / Asiste OMAR VIÑAS